15 Libros para esta Navidad 2019
diciembre 22, 2019

Reseñas elaboradas por ​Ricardo Calleja, Josep Maria Castellà, Núria González Campañá y Juan Milián.

1. Alexis de Tocqueville, La democracia en América (Selección y traducción de David Cerdá)​

Ed. Rialp, 114 pp. (2019)

Esta selección tiene la ventaja de compendiar las conclusiones de Alexis de Tocqueville en su estudio sobre la Democracia en América. En breves páginas da a conocer el diagnóstico y advertencias del aristócrata francés sobre la sociedad igualitaria y las transformaciones que implica en todos los ámbitos de la vida. Como todo compendio tiene la desventaja de dejar casi todo fuera. Debe tomarse pues como una invitación a la lectura sin prisas de esa obra monumental de observación sociológica y política. 

2. La Libertad de los Modernos (Benjamin Constant)

Ed. Alianza Editorial, 152 pp. (2019)

Coincidiendo con el bicentenario del famoso discurso de Constant en el Ateneo de París “De la liberad de los antiguos comparada con la de los modernos” (1819), el profesor de la Universidad Autónoma de Madrid Angel Rivero ofrece al lector una edición cuidada de tres textos breves sobre asuntos de relevancia política (libertad, soberanía y poder real), de quien fue uno de los más destacados liberales doctrinarios franceses, del primer tercio del s. XIX, precedida de una esclarecedora introducción al autor y su obra, así como de sus lecciones para la España de hoy. Constant pertenece a la generación posterior a la Revolución francesa, y como Tocqueville, su obra bebe de los protagonistas desencantados de la misma, que advirtieron sus efectos sobre la sociedad y la política. Constant dedica su reflexión a la defensa de la “libertad de los modernos”, la cual se basa en la no interferencia del Estado en los ámbitos donde se desenvuelve la vida del individuo, y de las instituciones que hacen posible dicha libertad (como el gobierno representativo y la Monarquía constitucional). Son estas las mejores garantías políticas para la protección de la libertad individual frente a las distintas formas de despotismo.

3. Sobre el Nacionalismo: Textos Escogidos (Isaiah Berlin)

Ed. Página Indómita, 151 pp. (2019)

Página Indómita se ha convertido en una editorial de referencia para cualquier liberal, con magníficas ediciones de los textos de autores como Hannah Arendt, Raymond Aron o Isaiah Berlin. En esta ocasión presenta en un solo volumen los ensayos en los que el historiador de las ideas y célebre profesor de Oxford trató el fenómeno del nacionalismo, además de una entrevista con Nathan Gardels. En 1964, cuando la Guerra Fría situaba a la mayoría de los pensadores en unas coordenadas más bien ideológicas, Berlin ya nos advirtió sobre el nacionalismo, porque “si la humanidad se aniquila a sí misma, lo hará mediante el estallido de la violencia nacionalista, y no de la violencia social”. Estos ensayos son un breve, pero soberbio, análisis sobre las causas y las consecuencias del nacionalismo. Sin embargo, apenas nos ofrece algún detalle sobre su antídoto más allá de “conocimiento, imaginación, paciencia y genio en grado suficiente”. En todo caso, la lectura de Berlin debe servirnos para no subestimar nunca más esta fuerza irracional. 


4. La monarquía en el siglo XXI (Jordi Canal) y 
​5. Desafíos de la monarquía parlamentaria (Asunción de la Iglesia)

Ed. Turner, 90 pp. (2019) y Ed. Marcial Pons, ​152 pp. (2019)

No abundan los estudios sobre la monarquía parlamentaria española. Se han publicado libros sobre el Rey Juan Carlos y su reinado, o estudios académicos sobre nuestra monarquía parlamentaria desde una perspectiva constitucional. La sucesión al Trono en 2014 o el papel desempeñado por el Rey Felipe en la crisis secesionista catalana y en particular el discurso del 3 de octubre de 2017 carecen aún de ensayos relevantes que profundicen en su significado histórico. En este contexto, en 2019 han visto la luz dos obras sobre la monarquía española que merecen ser destacadas. Ambas ponen el acento en los desafíos que presenta la institución monárquica y ambas coinciden en valorar el papel que la Corona puede desempeñar en nuestra sociedad y el Estado en los tiempos presentes y venideros. Las perspectivas de ambos autores son distintas: el historiador Jordi Canal sigue haciendo, como en las últimas obras, “historia del presente”, con una gran capacidad para conectar la función de la monarquía en nuestra historia con la situación actual: hay en la obra crónica de los hechos relativos a la Corona y de la contestación que genera en ciertos ambientes políticos y sociales, constatando -en su opinión- que en el s. XX ha dejado de ser parte fundamental de la “constitución histórica” de España. La profesora de Derecho constitucional de la Universidad de Navarra, Asunción de la Iglesia, adopta una perspectiva jurídica, desde la mejor forma que el derecho tiene de acercarse a la monarquía: la razón histórica, alejada de normativismos que poco ayudan a comprender la entraña de lo que es y para lo que sirve la institución, así como su puesta en contexto: la contribución de las monarquías europeas contemporáneas al desarrollo y bienestar de sus respectivas sociedades. Dos lecturas imprescindibles para conocer mejor lo que la Monarquía constitucional ha dado a España desde la transición y lo mucho que aporta a la sociedad española. 

​6. Dios y el Dinero. El mundo financiero al servicio del bien común (Samuel Gregg)

Ed. El Buey Mudo, 296 pp. (2019)

La crisis económica de 2008 puso en cuestión la primacía de la economía financiera y su adecuada regulación. Algunas de las voces más críticas con nuestro sistema económico son precisamente cristianas o eclesiásticas. El libro de Gregg ofrece un análisis filosófico e histórico de la relación de la moral cristiana con las finanzas y el dinero, lejos de todo unilateralismo moralista o del economicismo de algunos liberalismos. Samuel Gregg, discípulo de John Finnis y una de las cabezas pensantes del Acton Institute, es uno de los autores que de modo más convincente enmarcan estos debates entre cristianismo y liberalismo.

7. La imaginación conservadora (Gregorio Luri)

Ed. Ariel, 344 pp. (2019)

El pensamiento conservador ha suscitado en los últimos tiempos reflexiones de gran interés, sobre todo en el mundo anglosajón: Roger Scrutton, Yuval Levin, por no hablar del debate reciente en Estados Unidos sobre la posición del conservadurismo respecto al liberalismo (French vs. Ahmari, en el que ha terciado Robert P. George). En España, el pensamiento conservador no ha merecido tanta atención de los estudiosos como otras ideologías y habríamos de remontarnos a las reflexiones de Fraga, López Rodó, De la Cierva o García Escudero en los ochenta. Ahora, Gregorio Luri afronta la cuestión con gran erudición y entrelazando filosofía, historia y literatura. Resalta corrientes, autores e hitos del legado conservador español desconocidos para el gran público, el cual ha preferido ir a buscar referentes fuera de España: la Escuela de Salamanca y los debates del s. XIX y primer tercio del s. XX. El autor reivindica al conservador genuinamente reformista que se acerca de forma realista y prudente a los problemas que le acechan, sin grandes corsés ideológicos para afrontarlos. Aparece ahí una vinculación con Balmes o Oakeshott. Nada que ver con los nostálgicos de un pasado que quieren revivir fuera de tiempo.

8. Sin palabras. ¿Qué ha pasado con el lenguaje de la Política? (Mark Thompson)

Ed. Debate, 448 pp. (2017)

Fue profesor invitado de Retórica y el arte de la persuasión pública en la Universidad de Oxford y director general de la BBC. Hoy es presidente y consejero delegado de The New York Times y usa toda su experiencia para detallarnos una de las más graves amenazas para la democracia, a saber, la degeneración de la retórica política. Ya Tucídides señaló el cambio en el lenguaje como un factor clave en la caída de Atenas al convertir la democracia en disfuncional y alentar la demagogia. Palabra y poder siempre han estado íntimamente unidos. Y ahora Thompson explica en este libro cómo el abuso de la hipérbole, incentivado por las nuevas tecnologías de la comunicación, fomenta la desconfianza, la polarización social y la parálisis política. Así, hace un llamamiento a recuperar la sensatez y sitúa a Ronald Reagan como mejor ejemplo de éxito para la derecha, ya que este “no jugaba para empatar sino para ganar”, pero “sonaba sensato, humano, encantador y divertido”.

9. El Regreso Liberal (Mark Lilla)

Ed. Debate, 160 pp. (2018)

La cita que da la bienvenida al libro resume de manera concisa el mensaje principal que quiere hacernos llegar Lilla, catedrático de Humanidades en la Universidad de Columbia: “Podemos y debemos ser un partido que se preocupa por las minorías sin convertirnos en un partido de las minorías. Ante todo somos ciudadanos.” Edward M. Kennedy, 1985. Para Lilla, el partido demócrata norteamericano se ha convertido en los últimos años, precisamente, en aquello contra lo que alertaba el senador Kennedy en los años ochenta: un partido de minorías. Esta corriente no es exclusiva de los Estados Unidos. Las recientes elecciones en el Reino Unido nos han dejado exactamente la misma imagen del partido laborista, con spots de campaña dirigidos exclusivamente a satisfacer el reconocimiento de distintas minorías. Según Lilla, los políticos progresistas, al promover este tipo de políticas, han provocado que se haya diluido la noción de lo que compartimos como individuos y lo que nos une como nación. El centro del liberalismo progresista norteamericano ha pasado de la comunidad a la diferencia, a los grupos particulares, a las minorías tradicionalmente excluidas. No siempre fue así, Roosevelt o el propio John F. Kennedy presentaban un Estados Unidos en donde los ciudadanos estaban implicados en una empresa colectiva para protegerse unos a otros frente al riesgo, la miseria y la negación de los derechos fundamentales. Sin embargo, hoy los políticas progresistas en lugar de educar a los jóvenes para que piensen en sí mismos como ciudadanos con deberes unos con otros, les animan a que desciendan hacia la madriguera de la identidad. Para Lilla, la historia del liberalismo de la identidad es la historia de una renuncia, un giro hacia el interior de uno mismo, pero también una forma de alejarse del contacto con buena parte del país. Lilla invita a los liberales progresistas a bajar del púlpito y a visitar lugares donde no hay wifi, el café es malo y no hay fotos que subir en instragram. Es la única manera de rehacer un “nosotros” que les permita ganar las próximas elecciones.

10. Contra la democracia (Jason Brennan)

Ed. Deusto, 496 pp. (2018)

¿Qué queda de la democracia si en vez de afirmar su superioridad como régimen desde postulados ideológicos, le aplicamos los hallazgos de las ciencias sociales y del comportamiento de los últimos decenios? Este libro. Es decir: una sistemática denuncia del fracaso de la democracia como método para tomar las mejores decisiones colectivas. Jason Brennan disecciona con brillantez y precisión, sin ataduras a ninguna ortodoxia, las contradicciones de nuestro sistema político. A la vez, le ciega la confianza en la ciencia empírica, las asunciones normativas sobre las que construye sus argumentos, y deja sin abordar los puntos fundamentales de cualquier filosofía política. En todo caso una lectura instructiva, sorprendente, con el sabor de lo prohibido.

11. La fragilidad de la libertad (Francisco José Contreras)

Ed. Homo Legens, 486 pp. (2018)

Esta obra del catedrático de filosofía del Derecho de la Universidad de Sevilla Francisco José Contreras contiene una recopilación de ensayos sobre asuntos distintos que preocupan al autor y a los que ha dedicado ya reflexiones vibrantes en obras anteriores: la situación demográfica y de la familia, bioética, cristianismo y espacio público, y la relación entre liberalismo y conservadurismo. De entre los capítulos del libro, “Una defensa del liberalismo conservador” introduce al lector en el debate sobre los tipos de liberalismo y la armonía -esta es la tesis sostenida por el autor- entre el liberalismo perfeccionista y el conservadurismo. Para ello pasa revista sobre todo a la experiencia norteamericana (“la nación conservadora”, según su opinión) y a autores como Hayek (que para Contreras sí forma parte de la tradición conservadora). El autor combina aproximaciones distintas: desde la filosofía política clásica a su intervención en las controversias más acentuadas del debate actual. Si para Böckenförde el liberalismo contiene la semilla de la posible destrucción de la sociedad basada en sus postulados, para el profesor y publicista sevillano el antídoto está en aquel liberalismo que no se separa del modelo institucional y el entorno social en donde ha arraigado históricamente. 

12. Identidad. La demanda de dignidad y las políticas de resentimiento (Francis Fukuyama)

Ed. Deusto, 209 pp.​ (2019)

Francis Fukuyama, politólogo norteamericano, actualmente profesor en la Universidad de Stanford, se hizo mundialmente famoso en los años noventa por su controvertida tesis sobre el fin de la historia. Su pensamiento se sigue siempre con atención porque genera controversia y debate. Identidad no es ninguna excepción. En este ensayo, cuya redacción surge, según reconoce el propio autor, tras la elección de Donald Trump como presidente de los EEUU y el triunfo del Brexit en el Reino Unido, Fukuyama se adentra en uno de los asuntos centrales de la política contemporánea: el declive de los fundamentos de la democracia liberal o, dicho de otro modo, la percepción creciente entre la ciudadanía de que la democracia liberal quizás no sea la mejor forma de organizarnos en sociedad. Una de las razones para explicar dicho declive es que nuestros sistemas políticos no han sabido dar respuesta adecuada a las demandas de reconocimiento de la identidad de cada ciudadano. Según Fukuyama, gran parte de lo que creemos que se produce por motivación económica en realidad está enraizado en la demanda de reconocimiento y, por lo tanto, no puede satisfacerse simplemente por medios económicos. En el libro, Fukuyama explica cómo el desconcierto respecto a la identidad surge como condición de la vida en el mundo moderno, pues la libertad y el grado de elección que existen en una sociedad como la nuestra pueden hacer que la gente se sienta infeliz y alejada de sus semejantes, añorando una comunidad y la vida estructurada que creen haber perdido. Para el autor la solución no pasa por políticas que valoran y ensalzan la diversidad y las minorías (que Mark Lilla había criticado, desde una óptica progresista, en su El Regreso Liberal), sino que se necesitan identidades más amplias e integradoras. Fukuyama nos anima a promover identidades nacionales de destino, basadas en el patriotismo y en los ideales fundamentales de la democracia liberal (Estado de Derecho, separación de poderes e igualdad ante la ley) y utilizar las políticas públicas para integrar a los recién llegados en esas identidades. La democracia liberal tiene su propia cultura, que debe valorarse más que aquellas culturas que rechazan los valores de las democracias constitucionales. 

13. La Alemania de Weimar: Presagio y Tragedia (Eric D. Weitz) 

Ed. Turner, 474 pp. (2019)

Hay épocas que provocan una indudable atracción (fatal) a los amantes de la Historia y una de ellas es la de la Europa de entreguerras y, concretamente, la Alemania de Weimar. Fue el 11 de agosto de 1919 cuando se establece la República y la editorial Turner ha tenido la magnífica idea de conmemorar el centenario reeditando el magnífico libro del historiador norteamericano Eric D. Weitz sobre aquel periodo tan agitado como fascinante. Esta obra brilla especialmente cuando trata la apoteosis artística y cultural que se vivió durante los años 20, especialmente en la ciudad de Berlín. El teatro de Brecht, los edificios de Gropius, la literatura de Mann o la filosofía de Heidegger son ejemplos de una época que situaron a Alemania a la cabeza de todas las vanguardias. Sin embargo, la crisis económica, el desempleo, el resentimiento y las masas fueron una mezcla demasiado explosiva para una República en la que pocos creían. Y, así, una de las sociedades más cultas e informadas se dejó caer en la trampa del populismo nazi. 

1​4. John Henry Newman (1801-1890) (José Morales)

Ed. Rialp, 480 pp. (2019)

John Henry Newman, profesor y capellán de Oxford hasta poco antes de su conversión al catolicismo, es una figura poco conocida en el ámbito hispano. La reedición de esta biografía con ocasión de su canonización ofrece la ocasión para conocer su biografía y su obra. Su vida plenamente inscrita en el siglo XIX proyecta su influyencia sobre los debates y dilemas del siglo XX y XXI. Newman –que fracasó en vida en tantas de sus empresas- es una de las figuras más influyentes del catolicismo anglosajón y universal. Un autor como Laski consideraba su Carta al Duque de Norfolk como una obra cumbre de la filosofía política inglesa del siglo XIX, y su prosa es alabada como una de la más elegantes de la lengua de Shakespeare. Desde la teología se subraya su esfuerzo por dialogar con la modernidad sin capitular a sus principios; su contribución a la comprensión del carácter histórico de la revelación y de la fe, y a las leyes de su desarrollo; y su comprensión –teórica y existencial- del papel de la conciencia, y sus relaciones con la verdad y la autoridad. Esta biografía de Morales es de extensión razonable: las hay más cortas y más largas, como la monumental de Ian Ker. La de Morales está bien documentada, contextualizada y escrita, muy lejos de la hagiografía, pero no de la espiritualidad del personaje.

15. El pensamiento antiparlamentario y la formación del Derecho público en Europa (José Esteve Pardo)

Ed. Marcial Pons, 214 pp. (2019)

En el año del centenario de la República de Weimar proliferan las obras sobre el significado histórico de la  primera República alemana y de su innovadora Constitución, así como las reediciones de sus juristas más destacados. Abundan igualmente en el debate público las comparaciones, no pocas veces exageradas, de dicho mundo político con el actual. En este contexto, el catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad de Barcelona José Esteve Pardo arroja luz sobre el pensamiento jurídico público de los años veinte y treinta en la Europa continental, el entorno intelectual y cultural del que este bebió (la fenomenología, el psicoanálisis, la sociología) y las aportaciones de sus más destacados iuspublicistas, con los alemanes a la cabeza. El libro ofrece dos planos de análisis que se entrelazan: el primero, el de las trayectorias de los “mandarines” de las prestigiosas universidades alemanas (Triepel, Schmitt, Smend…) y su desconfianza frente a parlamentos cada vez más dominados por la lógica de partidos e ideologías contrapuestas. Y el segundo, las aportaciones de dichos juristas para limitar la omnipotencia parlamentaria y buscarle contrapesos dentro del Estado como las potestades de la Administración, la garantía de instituciones social y jurídicamente arraigadas y la justicia constitucional. El antiparlamentarismo de aquella época fue muchas veces antiliberal en el continente. En el mundo anglosajón, y en el europeo continental tras la II Guerra Mundial, el aseguramiento en las constituciones de pesos y contrapesos al poder del Parlamento mediante los jueces ordinarios, los Tribunales constitucionales y las autoridades independientes contribuyen a la consolidación de la democracia liberal, que en nuestros días sufre los embates de los diferentes grupos populistas o nostálgicos del poder total del pueblo o de las mayorías parlamentarias.  

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